La Cubana vuelve a Castelló con La cuisine de ma cousine, un melodrama culinario que toma la gastronomía como punto de partida para jugar con una idea muy reconocible: la obsesión por comer bien y, al mismo tiempo, por contarle al mundo qué se está comiendo y dónde. El resultado promete la mezcla habitual de la compañía, con humor, música, canciones, color, ritmo, sorpresas y participación, pero esta vez con un extra de complicidad local.
Del 1 al 4 de octubre de 2026, el Teatre Principal de Castelló acoge esta nueva propuesta de La Cubana, que convierte el escenario en una especie de gran laboratorio de exageración cotidiana. ¿Quién no ha visto crecer esa fiebre por los platos cuidados, las mesas fotografiadas y la necesidad de convertir cada comida en una pequeña declaración pública? Aquí esa costumbre se lleva al extremo, con el sello de una compañía que siempre ha sabido mirar la realidad con ironía y cariño.

Una comedia que mira la mesa y también el escaparate
La premisa de La cuisine de ma cousine juega con un terreno muy actual: no solo importa comer, también importa parecer que se come de maravilla. Esa mezcla de deseo, pose y celebración de lo culinario sirve a La Cubana para construir una historia con su lenguaje de siempre, ese que combina parodia, desparpajo y una energía escénica muy reconocible. La cocina, aquí, no es solo un tema; es una excusa para hablar de costumbres, vanidades y rituales compartidos.
Sin desvelar más de la cuenta, la compañía anuncia un espectáculo de título afrancesado y espíritu completamente propio, hecho a su manera. Y eso significa que el juego no se queda en la superficie: el montaje se apoya en la música original de Albert Mora, en la escenografía de Cesc Colomina y en un diseño visual que incluye vídeos y contenido audiovisual de Joan Rodón, además de vestuario de Cristina López, iluminación de Antonio Salas y sonido de Roger Blasco y Roger Quera.
